Prólogo

Yo escribo por placer, como el que canta ópera en su casa, seguro de su voz profunda, de su talento único. Luego tengo un mecenas al que veo una vez cada ocho años, que se me ríe en la cara y me dice que escriba, que disfrute. Y que aprenda de una puta vez.

Yo me levanto temprano y después de cenar sigo corrigiendo la misma página. A veces para ganar tiempo le digo que no a mujeres increíbles, verdaderas salvajes en la cama, que abren la ventana y me amenazan con saltar si no hago lo que me piden. Hoy acostarse con una mujer es más fácil que escribir una frase en un papel. Lo difícil es que esa mujer luego lea la frase del papel. Van a lo que van y uno termina diciéndoles que sí.

Antes se leía más, pero porque los libros no tenían competencia. Ahora hay millones de mujeres hermosas que apenas disimulan lo que quieren. Ahora mismo hay dos a menos de un kilómetro de mi casa. Una tiene ganas de abofetearme y de violarme, ya me lo ha dicho. Y la otra, más reservada, me ha pedido que me baje los pantalones y que me haga una foto. No hay libro que compita contra esto, que mejore esta vida. Pero hay que intentarlo.

Este libro sabe que aquí el negocio es el placer. Se entregará con gusto cada vez que se lo pidas y sabrá callarse cuando tengas sueño. Lo que tienes en tus manos es un libro complaciente. Como el autor y su mecenas.

© Nelson Galtero Barchetta, 2015